Categorías
Blog

Nota de prensa eldiario.es Enero 2021

Marcas virtuales e intermediarios

Las cocinas ciegas juegan a veces al despiste. Platos de especialidades de distintos tipos, como puede ser la mexicana o los ‘poke’, esas ensaladas de pescado supuestamente originarias de Hawái y que hoy se encuentran por doquier en las capitales globalizadas, Madrid incluida, pueden estar saliendo de los mismos fogones. Martínez de Velasco, de Cuyna, no lo considera un engaño, sino una forma de que los cocineros experimenten con nuevos menús antes de dar el salto al espacio físico. “Tendría sentido indicar claramente que es una marca virtual”, concede. En ese sentido, franquicias como Hard Rock café, cuyo local en la Castellana cerró en julio del año pasado tras estar abierto desde 1994, ha vuelto ahora mediante las ‘dark kitchens’, a través de una figura que da idea de lo goloso del negocio: el intermediario. 

“Conseguimos dos espacios en Malasaña que están muy bien”, explica Christian Lucco, quien facilitó el acuerdo a través de su empresa, ‘Madrid Ghost Kitchens’ (las denominaciones en inglés son predominantes), que tiene por logo un espectro. De origen argentino y llegado a España tras casi dos décadas en EEUU, Lucco estrenó un restaurante en Chamberí “tres semanas antes de la pandemia” y abrió la cocina a terceros para sobrevivir al confinamiento. Le fue bien y ahora se dedica a poner en contacto a propietarios de locales y cocineros sin espacio, mientras adapta al negocio un mercado en San Sebastián de los Reyes para 14 cocinas, otro en Malasaña con 12 y tiene en cartera una tercera ubicación, en el mismo barrio. “Compartimos la cocina y nos sirvió porque pudimos sobrevivir esos meses sin pagar el alquiler. Luego empezó a generarse orgánicamente el negocio de asesorar a dueños de restaurantes sobre cómo pasarse a la modalidad virtual”, cuenta.

Las variantes sobre el esquema básico son múltiples. Desde el punto de vista de la infraestructura, hay quien alquila por horas, como sucede con las D-Kitchen de Ventas. Y en cuanto a la sustancia, incluso cocineros de renombre se han subido al carro. Por ejemplo, los estrella michelín David Muñoz, que tiene el restaurante en Madrid pero ha abierto un servicio a domicilio en Barcelona, y Dani García, con La gran familia mediterránea, disponible en estas dos ciudades y en Marbella en colaboración con Just Eat, otro de las grandes del reparto.

Están la cadena de hamburgueserías Goiko Grill, una de las primeras en apostar por este modelo, o el grupo Do eat, especializada en comida saludable y con una cocina ciega en el barrio de Salamanca. Otra iniciativa, más modesta, es In Motion Food (cocina en movimiento), en Chamberí, que presume de ajustar la preparación al momento de la entrega para que los platos acaben de cocinarse justo cuando llegan al domicilio. “Somos parte del barrio, no una fábrica que ha llegado allí. Somos un comercio local, básicamente, y los vecinos son nuestros clientes más files”, defiende Enrique Pérez-Castro, uno de los socios. En los próximos meses se comprobará si este optimismo por las cocinas ciegas cunde entre los madrileños.

Publicado el
19 de diciembre de 2020 – 21:46 h